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La III Misión Indígena de Observación Electoral estableció objetivos generales y específicos que sustentaron su labor de verificar especialmente la participación indígena en la democracia guatemalteca, a través del proceso electoral 2007 y mediante su protagonismo en los partidos políticos y comités cívicos electorales, y la inclusión de sus propuestas en los planes de administración local y nacional.
Para alcanzar esos objetivos, la III Misión estableció una estructura académica, técnica y logística, que permitió analizar los resultados de las anteriores misiones y buscar las herramientas adecuadas para la recolección de datos útiles para quienes realizaron el monitoreo en todo el país. Las dificultades percibidas en las observaciones anteriores fueron analizadas y se tomaron decisiones para no repetir errores.
El órgano máximo de dirección y toma de decisiones lo constituyó el Consejo Directivo Intercultural, integrado por Antonieta Castro, Medarda Castro, Irma Citalán, Anabella Giracca, Álvaro Pop, José Serech, José Luis Tigüilá y María del Rosario Toj.
Además, con el propósito de una mejor coordinación y respaldo, fue integrado un Consejo Consultivo Interinstitucional, en el que participaron el Organismo Indígena Naleb’, el Instituto de Estudios Interétnicos de la USAC, la Facultad de Ciencias Políticas de la URL, la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala, la Asociación Política de Mujeres Mayas, la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales, la Confederación de Cooperativas y el Centro de Estudios de la Frontera Occidental.
 El trabajo de la Misión empieza en octubre de 2006 y finaliza en marzo de 2008. Aparte de la estructuración, fueron definidos los perfiles de los y las observadoras y se diseñaron los instrumentos que servirían de guía para la observación electoral, y en la siguiente etapa fueron verificadas, in situ, las Circunscripciones Electorales Municipales (CEM) a efecto de establecer su ubicación, infraestructura y condiciones generales, así como verificar el manejo de idiomas locales por parte del personal responsable y evaluar la información que sobre el proceso electoral tenían los pobladores. Los resultados de este trabajo permitieron, elaborar una serie de recomendaciones al Tribunal Supremo Electoral y promover la participación ciudadana en las elecciones 2007. Luego vino la observación de las elecciones propiamente, tanto de las generales de la primera vuelta como de las de la segunda, el 4 de noviembre, cuando se definió la elección del nuevo presidente.
El trabajo directo de observación fue realizado por un grupo de personas debidamente acreditadas ante el TSE, con el apoyo de voluntarios en cada municipio. Para efectos de cobertura nacional, fueron establecidas cuatro regiones, las cuales contaron con un total de 15 observadores, distribuidos así: cuatro en la Región Norte, seis en la Región Occidente, tres en la Región Centro y dos en la Región Sur. Toda la información fue canalizada a través del Sistema Central de Información que funcionó en la oficinas de Naleb’, en la ciudad de Guatemala.
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