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Guatemala presenta un esquema de democracia multipartidista, pero con partidos políticos poco institucionalizados. Esto se refleja en el hecho de que ningún partido ha podido ganar las elecciones presidenciales más de una vez y en que muchas de esas organizaciones surgen y mueren con cada proceso electoral. Desde 1985, por lo general han participado alrededor de diez partidos políticos en las contiendas, pero esta vez (2007) se inscribieron 15.
También es importante destacar que todos los partidos que han gobernado se identifican con una tendencia ideológica de centro-derecha. En el 2003, todos los grupos de izquierda, en conjunto, apenas alcanzaron el 2.6% de los votos válidos. Algo que llama la atención en el país más poblado de Centroamérica, en el que casi 13 millones de personas comparten un territorio de tan solo 108, 889 kms cuadrados. Donde más del 50% es menor de 18 años y el 54% vive en las áreas rurales. Adicionalmente, el 42% de sus habitantes es indígena.
Guatemala presenta un esquema de democracia multipartidista, pero con partidos políticos poco institucionalizados. Esto se refleja en el hecho de que ningún partido ha podido ganar las elecciones presidenciales más de una vez y en que muchas de esas organizaciones surgen y mueren con cada proceso electoral. Desde 1985, por lo general han participado alrededor de diez partidos políticos en las contiendas, pero esta vez (2007) se inscribieron 15. También es importante destacar que todos los partidos que han gobernado se identifican con una tendencia ideológica de centro-derecha. En el 2003, todos los grupos de izquierda, en conjunto, apenas alcanzaron el 2.6% de los votos válidos. Algo que llama la atención en el país más poblado de Centroamérica, en el que casi 13 millones de personas comparten un territorio de tan solo 108, 889 kms cuadrados. Donde más del 50% es menor de 18 años y el 54% vive en las áreas rurales. Adicionalmente, el 42% de sus habitantes es indígena.
El estudio revela un crecimiento en el campo macroeconómico, pero eso no compensa los niveles de pobreza y de extrema pobreza que se agudizan en el área rural y sobre todo entre la población indígena. Guatemala ocupa un triste tercer lugar en materia de mortalidad infantil y la desnutrición crónica en niños de cinco años alcanza el 49%. El acceso a la educación y a los servicios públicos básicos está muy limitado en las zonas rurales y es más elevado el porcentaje cuando se trata de pueblos indígenas. Esas pocas oportunidades de alcanzar bienestar inciden en la emigración. Más del 10% de la población guatemalteca reside en el extranjero, especialmente en los Estados Unidos. El 80% de ellos envía remesas de dinero a Guatemala, cuyos montos y frecuencia son impredecibles, pero lo que es comprobable es su incidencia en la economía nacional, pues, en promedio, más de 4,000 millones de dólares han llegado en el último año al país. Esa, sin embargo, es una fuente de ingresos que se ve seriamente amenazada por la represión norteamericana contra los inmigrantes ilegales.
Es aquí donde se hace indispensable analizar el papel de los partidos políticos respecto de los pueblos indígenas, particularmente en los temas de inclusión y participación directa de sus representantes. Tradicionalmente, en Guatemala los partidos políticos son organizados, financiados y dirigidos por los no indígenas. En la historia reciente de América Latina, el reconocimiento de la existencia de los pueblos indígenas ha sido un proceso lento y desigual; de ahí la importancia de estudiar las propuestas políticas enfocadas a los pueblos ancestrales. En el caso que nos ocupa, a excepción de los partidos Patriota y UNE, la mayoría de partidos políticos no plantearon el tema de los pueblos indígenas como un eje de sus planes de gobierno a nivel nacional, ni siquiera en asuntos específicos, aunque sí aparece en la exposición de algunos propósitos de carácter educativo o laboral.
Casi todas las organizaciones políticas enfocaron el tema del racismo con tibieza, cuando es imperativo superar la discriminación y, en cambio, promover la participación de los indígenas en todos los ámbitos de la vida nacional. Afortunadamente, en los planes de trabajo municipal, la URNG-MAIZ y Encuentro por Guatemala (EG), sí fueron concretos al hablar de los pueblos indígenas, especialmente en lo que concierne al respeto de la diversidad cultural y a la justicia en lo económico y social. Curiosamente, los comités cívico-electorales en muchos municipios plantearon un compromiso formal de luchar contra la discriminación y a favor de la identidad indígena y su derecho a la organización social, entre otras cosas.
El tema que llama mucho la atención, por haber sido omitido de las propuestas políticas, es el de acceso y recuperación de la tierra a favor de las comunidades indígenas. El tema agrario continúa siendo difícil de discutir en nuestro medio, dada la estructura de tenencia de la tierra, con fuertes raíces en el despojo y el colonialismo. |