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Ricardo Stein
El consultor Ricardo Stein Heinemann, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), analiza desde diferentes perspectivas el pasado proceso eleccionario y, con genuino interés, el comportamiento de los pueblos indígenas. El entrevistado fue director de la Fundación Soros en Guatemala y secretario técnico de la Secretaría de la Paz (1997-1998).
¿Qué opina de la participación indígena en las elecciones de 2007?
La participación indígena en todas las esferas e la vida nacional se ha ido incrementando y proporcionalmente visibilizándose también, mucho más de lo que sucedía antes de los acuerdos de paz. No cabe duda que hoy tienen una presencia, una importancia y una prestancia en la vida política nacional como no la tuvieron antes. Eso no quiere decir que sea suficiente o que ya se hayan alcanzado los niveles satisfactorios de esa participación. En el caso de las elecciones, la participación indígena fue más calificada, muchísimo más cualificada y numéricamente mayor que en ocasiones anteriores. Lamentablemente, ni las candidaturas ni los resultados electorales reflejan necesariamente esa participación; no hay una proporción entre el número de afluencia indígena a las urnas con el número de personas indígenas en las corporaciones municipales, en las diputaciones nacionales o en lo que es marco general del gobierno dentro de los tres poderes del estado.
¿Porqué el porcentaje de participación en el área rural es más elevado, comparado con los del área urbana?
Es un error pensar que en los lugares donde e invierten más recursos se va a tener ayor participación. No porque se invirtiómás en la capital eso va a hacer más motivada la participación.
Hay una enorme correlación entre lo que son los intereses en las campañas locales y entre el comportamiento de las elecciones nacionales. Por eso es que la participación en la segunda vuelta siempre decae, porque, de alguna manera, los problemas en las comunidades ya están resueltos. Mientras más intenso sea el debate municipal, mayor será la participación local.
Otro elemento importante en estas elecciones es que la población del campo eligió quien iba a ser el presidente, esto debido a que al descentralizar las urnas, hubo mayor participación de la comunidad rural.
¿Considera que las CEM cumplieron su objetivo?
En un primer análisis muy somero y superficial, definitivamente sí alcanzaron su objetivo. De que hubo deficiencias como en todo proceso nuevo, efectivamente las hubo. Hay cosas que necesitan corregirse. Creo que así como en su momento fue necesaria la concentración de las mesas electorales en cabeceras municipales, por propósitos de evitar el fraude, históricamente llegamos al momento de volver a desconcentrar, para poder propiciar y facilitar la participación de los votantes. Yo no me explicaría los altos índices de participación en primera y segunda vueltas de no haber sido por esa desconcentración de las urnas. Que hubo problemas con los padrones electorales, los hubo, pero la desconcentración de urnas permitió alcanzar algo que no se había logrado.
¿Cuál es su opinión sobre la participación de Rigoberta Menchú y las expectativas que despertó esa candidatura?
Hay una premisa en torno a este tema que no considero correcta: no por el hecho de ser indígena uno se asocia o se afilia con lo que pudiera ser una candidatura indígena. Equivocado es pensar que si la mayoría del pueblo es indígena entonces un candidato indígena tiene mayor posibilidad de ganar. Cuando un candidato indígena se presente como un candidato de todos los guatemaltecos y tenga una propuesta de inclusión desde lo indígena, en esa medida tendrá mayores posibilidades de ganar una elección.
A mí me parece que la participación de Rigoberta es fundamental en el escenario político nacional por dos razones: porque es una candidatura de una mujer indígena, que es una cosa muy importante y porque no es el primer indígena que participa en estas elecciones. De hecho en este proceso participó también como vicepresidenciable del FRG, el señor Haroldo Quej, pero en términos de visibilización pública su participación quedó desdibujada respecto de que él también era indígena . También en las elecciones de 1999 Vitalino Similox acompañó a Álvaro Colom. Entonces lo que es importante destacar es que hay una constante participación indígena de diferente signo político en los procesos electorales que ha habido en el país. Eso me parece más importante que el mal resultado que pudo haber tenido Rigoberta. Luego, también su participación evidencia el hecho de que no por haber una candidatura indígena hay una base social que va a votar por esa candidatura.
En segundo lugar, que en términos de la participación indígena a nivel político, los pesos partidarios tienen más arrastre quelos pesos étnicos. Los indígenas distribuyeron su voto en los diferentes partidos, dependiendo de cual era su visión ideológica o simpatía política. No se decidieron por una variable de carácter étnico. Eso es una lección importante.
¿Qué opina sobre el debate de la inclusión indígena en el gobierno del presidente Álvaro Colom?
En Guatemala estamos enfrentados a una inercia social terrible, que se ha ido formando como producto de cientos de años, y no es sino hasta algunos años atrás que hemos estado haciendo conciencia sobre la necesidad de revertir un proceso que se fraguó durante siglos.Tenemos poco tiempo de empezar a hacer un ejercicio consciente de revertir esa situación y la sociedad, por lo mismo, sigue reflejando en cantidades mayores lo que todavía está malo, que lo poco que empieza a estar bueno. Este tipo de procesos tienen la característica que son sumamente lentos y no es sino hasta luego de haber acumulado experiencia que se disparan como fenómenos sociales en donde los cambios se perciben mayormente. La respuesta a la pregunta tiene esa raíz histórica. Ahora, por qué este gobierno no ha tenido más participación indígena, como tampoco la han tenido las mujeres, es un asunto que le compete al gobierno. En otros gobiernos los indígenas han tenido puestos más atrevidos, por ejemplo en el campo educativo. En ese sentido la administración de Colom (aunque es demasiado temprano decirlo) ha sido bastante más tímida.
¿Cómo vio el trabajo realizado por la Misión Indígena de Observación Electoral?
Conocí las declaraciones que difundieron a lo largo del proceso, las cuales considero que sirvieron para informar de una parte fundamental del proceso electoral, que era necesario conocer. Me parece muy valioso el papel que jugó como instancia de observación electoral. |