Caza de citas
Vivo en este pobre país, frente a cuyos males, a cuya miseria, a cuyo martirio continuado de siglos, la necesidad de sobrevivir nos ha llevado a adornar su triste ámbito azotado por terremotos y tiranías, con los consabidos cordoncitos y guirnaldas de papel crepé de ilusorias alegrías y en los que para alimentar nuestro pobre orgullo hemos escrito frasecitas consolatorias: "eterna primavera", "el mejor café del mundo", " los mayas eternos", "monumento de América", "la ciudad imperial", "la capital del mundo..."
Manuel José Arce Poeta- Escritor Diario de un Escribiente |
El presidente suspiró. "Así somos, y nada podrá redimirnos", dijo. "Un continente concebido por las heces del mundo entero sin un instante de amor: hijos de raptos, de violaciones, de tratos infames, de engaños, de enemigos con enemigos... La palabra mestizaje significa mezclar las lágrimas con la sangre que corre. ¿Qué puede esperarse de semejante brebaje?"
Gabriel García Márquez, (El reportero que ganó el Premio Nobel de Literatura) |
La década de 1990 ha sido decisiva para Centroamérica, durante la cual, tanto el pueblo como los políticos, se han visto forzados a enfrentar, como nunca antes ha sucedido, las crisis que surgen de las tensiones generadas por la relación entre el crecimiento de la población y el acceso a los recursos. Volver la vista atrás y comprender lo que sucedió en el pasado, creemos constituye un paso esencial que nos ayuda a ver hacia adelante y, por lo tanto, a procurarnos un mejor futuro en el nuevo milenio. Chistopher H. Lutz W George Lovell (Democracia e Imperio) |
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| Participación ciudadana en Guatemala |
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La democracia se cimienta a partir de la participación ciudadana y se fortalece a partir de la calidad de ella. El sistema democrático será legítimo si es plenamente conocido y asumido como propio por todos los habitantes del país. Para hablar de participación ciudadana en este país hay que empezar conociendo la realidad interna, esto permitirá a los políticos y a los gobernantes poder proponer positivamente al futuro.
Guatemala es un país con diversidad étnica pero desconocida a propósito por el sistema del Estado. Tanto ladinos como indígenas reconocen qué éstos últimos han ocupado una posición subordinada frente al Estado y en la toma de decisiones. Plantear la reconstrucción del Estado-Nación sólo en términos culturales y lingüísticos sería insuficiente y superficial. El problema profundo radica en la condición material de miseria, explotación y discriminación en que vive la población indígena. Según proyecciones del Centro Latinoamericano de Demografía, Guatemala contaba para 1994 con 10.322 millones de habitantes, de los cuales el 62% vive en el área rural y el 38% en el área urbana. La misma fuente estima que el 60% está integrado por población indígena y el 40% por población ladina. Los datos del Censo de Población de 1994, adjudicaron al país un número menor de habitantes (arriba de 8 millones) y diferente distribución étnica, de lo cual existe mucha controversia al respecto. Entre los problemas que sufre la población mayoritaria en la temática de la educación, está el alto grado de analfabetismo en más de la mitad de la población total del país. En 1990 únicamente 64 de 100 varones y 36 de cada 100 mujeres sabían leer y escribir. En área rural, particularmente entre la población maya, la situación es aún más dramática, ya que allí únicamente el 33% de la población femenina y masculina ha sido alfabetizada. La cobertura en los servicios educativos gubernamentales es escasa; de cada 100 comunidades, sólo 40 tienen escuelas y éstas tienen escasez de recursos humanos y materiales y la asistencia de los escolares es también reducida.
El tercer punto que hay que considerar en el análisis sobre la participación ciudadana en Guatemala, es que hoy día se hablan en Guatemala 23 idiomas indígenas (21 idiomas mayas más el garífuna y el xinca), hablado por aproximadamente el 60 por ciento de la población, pero desconocido casi totalmente por el sistema educativo y socialmente a ser condenados a ser lenguajes de segunda clase. Ese fenómeno de discriminación institución ha afectado grandemente a los hablantes indígenas que dejan de enseñarles a sus hijos su idioma materno y solamente les hablan en castellano. Entre tanto es necesario entrar a considerar la situación de pobreza y extrema pobreza y dentro de esa realidad tomar en cuenta que la mayoría de la población indígena en Guatemala vi ve de la agricultura, por razones culturales y económicas. En ese marco está por demás decir que la situación agraria en Guatemala se encuentra monstruosamente desigual y polarizada. Tal situación ha generado toda una pirámide en donde la base es la mayoría de la población en extrema pobreza. En la cumbre cerca de 12,000 propietarios -un poco más del 2% del total-monopolizan las dos terceras partes de las tierras agrícolas. Esta mayoría detenta las mejores tierras, produce esencialmente para el mercado internacional y deja en barbecho una parte importante de sus dominios.
Dentro del marco de la democracia occidental con la situación anteriormente presentada, es difícil hablar de ciudadanos. Tanto derechos como obligaciones son imposibles de cumplir en nuestra realidad guatemalteca. Pero tampoco este país tiene capacidad ciudadana de incidencia y definiciones políticas de la población hacia el Estado, porque la mayoría de la población no ve al Estado como suyo y por lo tanto no existe la posibilidad democrática permanente y constante de darle insumes para su construcción.
Dentro de ese marco de democracia al estilo occidental, al que Churchill se refirió como perfeccionable y que en Guatemala no se ha hecho lo básico por intentarlo, nos preguntamos: ¿Cuáles son los espacios donde se construyen los derechos y obligaciones ciudadanas? Actualmente en Guatemala sólo son los centros de votación electoral. Los procesos de elección se han vuelto en nuestro país la única muestra de ejercicio de la ciudadanía y los indicadores de la democracia. Cuando no se había firmado la paz, en febrero de 1996, Tania Palencia y David Holiday, decían: "Únicamente el proceso de paz, abre caminos a una reestructuración de los mecanismos aún restrictivos para el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos". Hoy, cinco años después de haberse firmado la paz, estos compromisos no se perfilan ni siquiera como posibilidades.
AP. |

